En la formulación cosmética, no todos los activos se comportan igual. Algunos ingredientes pierden eficacia o cambian de color al contacto con la luz, mientras que otros pueden degradarse con el calor o la humedad. En estos casos, la elección del envase no es solo una cuestión estética, sino una decisión técnica que garantiza la estabilidad y el rendimiento del producto.
Por qué algunas fórmulas necesitan protección especial
Activos como la vitamina C, el retinol, el ácido ferúlico, el PDRN o los extractos naturales sin conservantes son especialmente sensibles a la exposición ambiental. La radiación ultravioleta, el oxígeno o los cambios de temperatura pueden alterar su estructura química y reducir su efectividad.
Por eso, la protección física que ofrece el envase se convierte en un factor clave desde la fase de desarrollo del producto.
Materiales que aseguran la estabilidad
Los materiales más eficaces para este tipo de fórmulas son el vidrio violeta, el vidrio ámbar y el aluminio.
Vidrio violeta
El vidrio violeta, por ejemplo, bloquea casi toda la luz visible, conservando los ingredientes activos durante más tiempo. De hecho, muchas marcas premium ya lo utilizan en sus líneas antiedad y tratamientos profesionales (ver ejemplo aquí ).
Aluminio y PET opaco/UV
El aluminio, en cambio, ofrece una barrera total frente a la luz y al oxígeno, ideal para sérums o cremas termoestables.
Cuando se busca una opción más ligera y económica, el PET opaco o recubierto con protección UV también puede ofrecer buenos resultados, siempre que la fórmula no sea demasiado reactiva.
Tipos de envases recomendados
Sistemas airless
Los sistemas airless son una solución muy eficaz para fórmulas sensibles, ya que minimizan el contacto del producto con el aire y evitan la contaminación cruzada. En algunos casos, incluso se emplean versiones de envase airless doble, que permiten separar dos fórmulas complementarias hasta el momento de su aplicación (conoce más sobre este formato aquí ).
Cuentagotas y tarros
También son recomendables los cuentagotas opacos o de vidrio oscuro, especialmente cuando se trata de concentrados con vitamina C o retinoides, o los tarros con tapa interior sellada, diseñados para reducir la exposición a la humedad y la luz ambiental.
Cómo asegurar la compatibilidad antes de producir
Antes de fabricar los envases, los laboratorios suelen realizar pruebas de compatibilidad entre la fórmula y el material. Este paso permite verificar que no haya migraciones, reacciones químicas ni alteraciones de color o textura.
En este punto, contar con un socio experto como Bull Estética marca la diferencia: su equipo coordina la selección del envase directamente con los fabricantes, asegurando que cumpla los requisitos técnicos, estéticos y normativos del producto final.
Cada proyecto se desarrolla a medida, con un proceso que parte de la fórmula del cliente, el tipo de envase deseado y las condiciones de conservación necesarias. De este modo, no se trabaja con un catálogo cerrado, sino con una red de proveedores capaz de fabricar exactamente lo que cada laboratorio necesita.
Por qué el envase marca la diferencia en fórmulas sensibles
Seleccionar el envase adecuado para una fórmula fotosensible o termoestable no es una cuestión de tendencia, sino de eficacia. Un packaging bien diseñado puede prolongar la vida útil del producto y reforzar la percepción de calidad de la marca.
Si tu laboratorio trabaja con activos sensibles o busca mejorar la estabilidad de sus formulaciones, Bull Estética puede ayudarte a encontrar la solución más adecuada, gestionando todo el proceso de importación hasta tus instalaciones.
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